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Cómo ser
Más Productivo Trabajando Menos

30 Noviembre · 9 mins.

Creo que la productividad es algo muy personal. Todos tenemos cerebros diferentes, y por lo tanto, diferentes preferencias, perspectivas y situaciones en las que nos sentimos más efectivos.

Los consejos sobre productividad para pintar un paisaje con acuarelas, probablemente no sean tan útiles para un estudiante, un programador, o un atleta.

La clave en cuestiones de productividad (y creo que esto se puede extrapolar para todo en la vida) es tener los ingredientes completos: entender cómo funciona la psicología humana, cómo funciona nuestro organismo, cómo funciona el tiempo… entenderlo todo. Una vez tengas todos los ingredientes por separado, debes ser tú quien decida cómo mezclarlos para tu conveniencia, y conseguir así un cocktel explosivo y un rendimiento nivel Ninja.

Trabajar de forma lineal

La mayoría de nosotros, durante la mayor parte de nuestras vidas, conceptualizamos el trabajo como una función lineal. Lo que quiero decir con “lineal”, es que la cantidad de resultados que generamos (output), es directamente proporcional a la cantidad de horas que trabajamos (input). Trabajar 2 horas, producirá el doble de resultados que 1 hora. Y trabajar 8 horas, producirá 4 veces más resultados que 2 horas. 

Todos pasamos por la vida asumiendo que es así como funcionan la mayoría de cosas. Esto se debe principalmente a que en la educación escolar, nos enseñan a trabajar de forma bastante lineal. Nos dan un montón de cosas para memorizar, y si pasas 2 horas memorizándolas, recordarás aproximadamente el doble que si hubiera pasado 1 hora. Luego crecemos, y simplemente asumimos que el resto del mundo funciona de la misma manera, pero no es así.

El único trabajo que es lineal, es realmente básico y repetitivo: cargar cajas, firmar libros, pintar paredes…. Trabajos cuantificables en los que 4 horas son más productivo que 2 horas, 2 horas son más productivas que 1 hora… y así sucesivamente.

Lamentablemente, el trabajo lineal ha creado religiones como la de “tienes que trabajar más duro”. Dado que en esas mentes, 16 horas de trabajo, son el doble de resultados que 8 horas, la conclusión lógica es que todos los demás somos unos vagos perezosos, y deberíamos levantarnos a las 04:30 am para seguir trabajando. Lo que esta gente no entiende, es que en pleno siglo XXI, la mayoría de trabajos que generan dinero, no producen resultados lineales.

Esto no quiere decir que el trabajo lineal sea un mal trabajo. Siempre se ha trabajado de forma lineal. Por ejemplo, en las fábricas, más horas de trabajo eran igual a una mayor producción. La cuestión es que el mundo evoluciona, la forma en la que funciona el mundo, también evoluciona. Tenemos que ser capaces de adaptarnos al cambio y ser conscientes de que si trabajo 4 horas, perfectamente puedo conseguir el doble de resultados que alguien que trabaja 8, y no al revés. Las cosas han cambiado y es mejor entenderlo cuanto antes.

Trabajos que producen rendimientos decrecientes

Imagina que sales a correr durante 10 minutos. Esto es algo saludable que todos deberíamos hacer. Hacer ejercicio es increíble para la producción energética del cerebro: crea nuevas mitocondrias neuronales y hace que las ya existentes sean más eficientes y produzcan más energía.

Ahora imagina que sales a correr durante 20 minutos. Aunque también sea saludable, no necesariamente significa ser el doble de saludable que 10 minutos.

¿Qué pasaría si corrieras durante 1 hora? Probablemente sigas viendo los beneficios más grandes en los primeros 10 minutos.

El ejercicio tiene rendimientos decrecientes por una sencilla razón: los músculos se cansan. A medida que tus músculos se cansan, tu capacidad de estimularlos para un mayor crecimiento disminuye hasta que se vuelve prácticamente inexistente. Pasar 2 horas al día en el gimnasio genera poco o ningún beneficio ADICIONAL a pasar 1 hora. Y pasar 1 hora, sólo te dan un poco más de beneficio que pasando 45 minutos.

La mayoría de trabajos funcionan de esta manera. Tu cerebro es un músculo, y como cualquier músculo, se agota con el uso. Si estás haciendo trabajar a tu cerebro con grandes tomas de decisiones, entonces estarás limitando tu capacidad de producción efectiva en un día. 

Muchas empresas tienen un fetiche por trabajar horas locas. Se quedan hasta tarde, y a menudo trabajan 10 o 12 horas diarias.

Lo que no se dan cuenta, es que la mayor parte de ese tiempo es bastante ineficaz. Las 4 últimas horas, suelen generar prácticamente la misma cantidad de resultados que las 2 primeras horas del día (en términos de cantidad, no de calidad). La gente empieza a producir un mal trabajo y a tomar malas decisiones debido al agotamiento. Cuando acumulas suficiente mal trabajo, y suficientes malas decisiones, estás creando de la nada más trabajo para ti. De un momento a otro has pasado de producir resultados decrecientes, a producir resultados negativos.

Hace años, cuando empecé a escribir en el blog, me sentaba a escribir durante horas y horas. Escribía 20, 30 páginas al día. Increíble. Lo que era más increíble todavía, es que unas semanas más tarde, al revisar los artículos que había escrito, el 70% u 80% era absolutamente una basura. El problema es que luego te toma 2 o 3 días deshacer todo ese camino, clasificar la basura escrita, ver si puedes rescatar algo, y ser capaz de tirar todo lo que no sirve en absoluto.

Cuando se trata de trabajo creativo, no sólo existe el rendimiento decreciente, sino que en cierto punto llegamos a producir un rendimiento negativo. Escribir mal crea mucho más trabajo para mí, ya que requiere mucho más tiempo para revisar, editar y corregir.

Pasé gran parte de mi vida con esa mentalidad de “más = mejor”. Mirando hacia atrás, pasé al menos el 50% de mis horas de trabajo arreglando los problemas que creé innecesariamente en primer lugar, como consecuencia de estar cansado y desenfocado.

Más adelante, comencé a darme cuenta de que la mayoría de los días, todo lo que producía en las primeras 2 o 3 horas era genial. No necesitaba apenas revisión y por lo general, conseguía transmitir bastante bien lo que tenía en mi cabeza.

La 4ª y 5ª hora era un mix. Si tenía un buen día, producía un buen contenido (aunque casi nunca tan bueno como las primeras 2 horas). Pero en los días malos, la mayor parte del trabajo lo tenía que volver a repetir. Casi todo más allá de la 4ª hora apestaba, y conseguía casi más resultados jugando al World of Warcraft o cosas por el estilo.

No fue hasta que me diagnosticaron 2 hernias discales que dije “hasta aquí”. Todavía estaba tan atrapado en la mentalidad de retornos lineales, que tenía literalmente miedo de darme cuenta de que el 50% del trabajo que había realizado hasta entonces, no sólo había sido inútil, sino que también había producido resultados negativos.

Trabajos que producen puntos de apalancamiento

Como he dicho antes, no todo el trabajo se crea de la misma manera. Cada negocio, cada proyecto tiene un punto de apalancamiento que instantáneamente hace que todo sea más efectivo.

Por ejemplo, cuando se trata de crear contenido on-line, tener una marca es un punto de inflexión clarísimo. Es algo en lo que cuanto más trabajes y perfecciones, más tendrá un efecto multiplicador en todo lo demás: las ventas serán más fáciles, el tráfico será de mayor calidad, la gente hablará de ti, difundirán tu contenido…

Normalmente, un punto de inflexión claro suele ser el dinero: trabajas y produces a una velocidad constante, pero cuando aparece dinero, tu velocidad y producción no se dobla, sino que se multiplica. Cada uno tiene su punto de inflexión, y la clave es saber identificarlo.

Por ejemplo, a nivel de rendimiento, mis puntos de inflexión los tengo clarísimos: descanso, alimentación y deporte. Cuando combino estos 3 puntos de la manera adecuada, cualquier resultado se multiplica. Ser capaz de identificar cuáles son los puntos de inflexión en tu trabajo, puede hacer que todo lo demás sea mucho más fácil.

Pereza estratégica como punto de apalancamiento

Me encantan las hamburguesas. Supongamos que tú también amas las hamburguesas. Digamos que te invito a comer a tu hamburguesería favorita y comes como si no hubiera un mañana… ¿Reconoces esa sensación de tener que desabrocharte el cinturón? Pues igual.

Ahora imagínate que sales de la hamburguesería y alguien te ofrece otra hamburguesa con patatas y bacon… ¿cómo te sentirías?

Todos hemos tenido un momento de comer hasta reventar algo que nos encanta, y que luego el simple hecho de pensar en volver a comer esa comida nos produce auténticas náuseas. Pero más tarde… una semana después… estás deseando meterte otra hamburguesa.

La productividad y tu cerebro funcionan exactamente igual. Resolver problemas y tomar decisiones es como comida para tu cerebro. Le hace sentir importante, valioso y todas esas cosas que están relacionadas con la felicidad. Pero por otro lado, resolver problemas es para tu cerebro como la comida para tu estómago. Necesita una estimulación variada, ya que abrumar al cerebro con información de un solo tipo, hará que se enferme y se canse. Es decir, infoxificación.

El tiempo libre es la primera emoción que necesitas para hacer que tu cerebro sea mucho más efectivo a la hora de regresar al trabajo. Sé que puede sonar increíblemente básico, pero no todo el mundo lo entiende, y por asombroso que parezca, las vacaciones y los fines de semana existen por alguna razón.

Cuando comencé con todo esto, era un auténtico kamikaze del trabajo. Y esto ya lo he contado muchas veces: podía tirarme perfectamente 12 o 14 horas sentado en una silla trabajando sin días libres, y aunque sí es cierto que viajaba de vez en cuando, rara vez me tomaba “vacaciones”. Creo que estuve aproximadamente 5 años sin viajar a ningún lado sin mi ordenador. Éramos inseparables, algo así como: “Uy! qué playa más bonita para ponerme a trabajar durante las próximas 2 horas”. Era totalmente capaz de olvidarme los calzoncillos en casa, pero llevarme el ordenador. Asombroso.

No fue hasta que me reventé la espalda, que me di cuenta de que algo estaba haciendo mal.

Mis últimas vacaciones (pre-pandemia) en Disney, fueron mis primeras vacaciones sin ordenador. Una semana perdido por parís con mi novia, sin ordenador, sin teléfono, sin email, sin nada… comencé a verlo todo más claro. Cuando no estás infoxicado, tienes espacio para pensar.

Hay una metáfora muy buena sobre este tema y es que como dijo Lincoln:

“Dame 6 horas para cortar un árbol,
y pasaré las primeras 4 afilando el hacha”.
— Abraham Lincoln

El día a día suele ser caótico. La velocidad con la que nos movemos en los países desarrollados es enorme. Estamos ocupados y nos gusta que otras personas vean lo ocupados que estamos. Pasan los días, las semanas y los años y la mejora es pequeña. Insignificante. No has logrado lo que has conseguido. Pero has trabajado duro, muy duro. ¡De sol a sol!

No es una cuestión de trabajar más, sino de trabajar mejor. Calidad es mejor que cantidad. Y para eso, hay que pararse a afilar el hacha.

El caso de cortar un árbol que expone Lincoln es un ejemplo genial. Quizás sin afilar el hacha tardes 6 horas en cortar un árbol. Sin embargo si empleas 4 en afilar el hacha y 2 en cortarlo, es cierto que tardarás más, pero cuando tengas que cortar dos árboles no tardarás 12 horas (6+6), sino 8 (4 afilar +2 cortar +2 cortar), y en cortar 3 la diferencia será aún mayor (18 frente a 10). Si a continuación quisieras parar otras 6 horas a afilar tu hacha, llevarías 16 horas y seguirás llevando horas de ventaja.

Eso amigo, es trabajar de forma inteligente.

Madrid, 2020
William